Menudo o mole de panza, de México, uno de los platillos presentados en el Museo de la Comida Repugnante. Menudo o mole de panza, de México, uno de los platillos presentados en el Museo de la Comida Repugnante. (Fotografía: Robyn Beck / AFP)

Jocelyne Zablit / AFP
12 diciembre, 2018 , 11:13 am

Llega el “Museo de la Comida Repugnante” a Los Angeles

El objetivo es abrir la mente a los espectadores para que, eventualmente, acepten nuevas formas de proteínas sostenibles

 

LOS ANGELES, Estados Unidos.- ¿Tomarías un poco de tarántula frita o huevo con orina? Estos alimentos forman parte de los 80 platos del menú del “Museo de la Comida Repugnante”, una exposición itinerante que se inauguró el domingo en Los Angeles con el objetivo de abrirle no el apetito, sino el espíritu, a sus visitantes.

Inicialmente lanzada en Suecia en octubre, la exposición estará en Los Angeles durante dos meses.

“Si podemos cambiar lo que la gente piensa que es repugnante, quizás también podemos prepararlos para que acepten nuevas formas de proteína sostenibles”, dijo a la agencia de noticias AFP el fundador de la exposición Samuel West, presentando un plato de orugas de mariposa, una fuente importante de proteínas para millones de sudafricanos.

Graduado en psicología, West mantiene la cautela: junto al boleto del museo, el visitante recibe una bolsa de vómitos.

 

Los platos “estrella”

 

Algunas especialidades gastronómicas son simplemente repugnantes debido a su aroma, como un queso francés o una receta sueca, el surstromming, cuyo olor, considerado uno de los más fuertes del mundo, justifica que generalmente se consuma al aire libre.

Dicho plato está elaborado con arenque crudo del Báltico, fermentado durante al menos seis meses, y se dice que un propietario alemán expulsó a su inquilino en 1981 por abrir una caja en la escalera.

Otros platos provocan una cierta repulsión por su modo de preparación como, por ejemplo, el vino de ratón chino que se obtiene al ahogar ratones pequeños en alcohol de arroz y permitirles macerar durante mucho tiempo.

En los platos del museo también hay animales vivos, como el “casu marzu”, un queso de oveja hecho en Cerdeña que está lleno de gusanos, lo que le da su característica textura cremosa.

Aún más sorprendentes son los “huevos de niño pequeño”, una comida tradicional del este de China que consiste en huevos de gallina hervidos en la orina de niños prepúberes. Entre los platillos figura también el menudo, de México, que son vísceras de res, especialmente el estómago (por lo que también se le conoce como “pancita” o “mole de panza”), en un caldo picante, acompañado con cebolla troceada y limón.

 

Escozores nacionales

 

Algunos países han tenido dificultades para aceptar la elección de las especialidades que los representan, dijo Andreas Ahrens, curador del museo.

“La Vegemite de Australia está en vías de causar un incidente diplomático”, señaló Ahrens, refiriéndose al paté de color marrón oscuro y salado hecho con extracto de levadura, y los estadounidenses están molestos por la presencia de su “Root Beer” en la exposición, una soda dulce, y de los “Twinkies”, unos pasteles rellenos de crema, grasa y azúcar.

En cuanto a los peruanos, no están contentos de ver que ponemos al cuy, el conejillo de indias a la parrilla, como plato famoso de su país”, continuó el curador.

El objetivo es concienciar a la gente de que no tenemos que juzgar los alimentos de otras culturas con demasiada prontitud. Pero no podemos llamarlo ‘Museo de Alimentos Sostenibles’ o ‘Exposición de Diferencias Culturales’, porque si no, no vendría nadie”, concluye.

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