onu Fotografía: UN Photo/Loey Felipe

AFP| Claude CASTERAN
7 diciembre, 2018 , 9:48 am

La Declaración Universal de los Derechos Humanos, un reto humanista

La Declaración, pone los derechos económicos, sociales y culturales al mismo nivel que las libertades civiles y políticas.

 

Paris, Francia.- El 10 de diciembre de 1948, la ONU adoptó en París la Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH), una aspiración humanista mundial poco después de la victoria de los Aliados sobre los nazis.

Es uno de los grandes logros de la nueva Organización de las Naciones Unidas y la primera vez que se otorga carácter universal a la necesidad de libertad, igualdad y justicia.

Las personas reunidas en el Palacio de Chaillot aplaudieron largo y tendido, en pie, este texto nacido de la aspiración a un mundo mejor después de las atrocidades de la Segunda Guerra Mundial, desde Auschwitz a Hiroshima.

La Declaración, sin valor vinculante, afirma la primacía de los derechos y libertades de los individuos sobre los derechos de los Estados. Pone los derechos económicos, sociales y culturales al mismo nivel que las libertades civiles y políticas.

Los derechos humanos dejan de ser un tema interno -como argumentaba Hitler para impedir una injerencia extranjera- y se convierten en un asunto “universal”.

– La influyente Eleanor Roosevelt –

Un comité de redacción presidido por Eleanor Roosevelt, viuda del presidente estadounidense Franklin Roosevelt fallecido en 1945, e integrado por personalidades de distintos países vio la luz en 1947 después de meses de preparación.

El canadiense John Peters Humphrey y el francés René Cassin fueron sus principales figuras. Los Estados miembros de la ONU añadieron enmiendas y propuestas al borrador.

La Declaración fue adoptada por 48 de los 58 miembros, dos estaban ausentes (Yemen y Honduras) y 8 se abstuvieron (Bielurrusia, Ucrania, la Unión Soviética, Checoslovaquia, Polonia, Yugoslavia, Arabia Saudita, que cuestionó la igualdad entre el hombre y la mujer, y la Sudáfrica del apartheid).

En un momento en el que todo el mundo estaba dividido entre el bloque del Este y el de Occidente, hallar un consenso fue una tarea colosal. Los comunistas denunciaban un exceso de derechos individuales y políticos en detrimento de los sociales.

Las democracias de los países occidentales oponían resistencia, por su parte, a la idea de convertir la declaración en un instrumento jurídico vinculante, por miedo a que los países colonizados lo usaran contra ellas.

– Un fundamento jurídico –

Pese a segundas intenciones veladas, la DUDH inspiró todos los tratados internacionales de la posguerra y se suele considerar un fundamento jurídico internacional en cuanto a los derechos humanos.

Las convenciones internacionales de 1979 contra la discriminación de las mujeres, la de 1984 contra la tortura, la de 1990 sobre los derechos del niño y la creación de la Corte Penal Internacional (CPI) en 1998 emanan directamente de la DUDH.

También inspiró “el derecho de injerencia” y de asistencia humanitaria. Pero, pese a permitir avances hacia “un ideal común”, no ha impedido las violaciones de los derechos fundamentales.

Y no escapa a las críticas. El carácter universal fue considerado por algunos países como una imposición occidental. Ha habido resistencias ideológicas, culturales o religiosas, como por ejemplo en China o en los países musulmanes en los que se aplica la sharía.

“Hay que mejorarla”, declaró a finales de noviembre a la AFP Malik Salemkur, presidente de la Liga francesa de los derechos humanos (LDH). El estado del mundo incita a concretar más el contenido y a hacerlo más asequible, en todas partes, a todas y todos. La igualdad entre mujeres y hombres o la abolición universal de la pena de muerte quedan pendientes”.

Según él, “urge completar la libertad de circulación y la de marcharse de tu país, un marco sobre las condiciones de entrada en un país tercero, lo que obliga a reflexionar sobre las causas de las migraciones. La protección de los individuos frente a las nuevas tecnologías de la información o médicas también deben hallar su sitio. Por último, el cambio climático, amenaza para el futuro de la humanidad, nos obliga a pensar en nuevos derechos universales”.


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