¡Qué retroceso!

Ahora resulta que la ceremonia indígena en la que le dieron el bastón de mando las etnias al presidente Andrés Manuel López Obrador, “algunos ociosos” ya la agarraron de bandera para acusar que se trata de un ceremonial en el que se producen prácticas satánicas.

Definitivamente se trata de gente ociosa que “da pena” descubrir su profunda ignorancia.

¡Qué retroceso!, observar cómo surge una corriente entre nosotros que al no tener qué hacer y víctima de su aburrimiento, alejada de libros y opciones que enriquezcan su bagaje, se da a la tarea de alentar conductas destructivas, que desencadenan escándalos localizando signos en donde no hay nada.

Quienes se han entretenido en esto tienen un total desconocimiento de las tradiciones usos y costumbres de comunidades, que se han reflejado en trabajos importantes como la película La Misión.

Desconocen el trabajo y la misión que en esa cultura han realizado representantes de la Iglesia católica, como los jesuitas.

Yo no tengo por qué defender a nadie, pero sí admito que lastima tanta ignorancia. Que, mire usted, sostener que se trató de un acto satánico en el que se produjeron invocaciones a fuerzas destructivas; qué atrevido.

Curioso y deplorable conocer estos criterios que juran que en tal momento del ceremonial se establecen pactos con fuerzas satánicas y, por consiguiente, convocan a un acto de desagravio y condena a esas escenas.

¡Qué pena!

Y no cabe duda que la ignorancia, alguien ya lo dijo, ¡¡¡es atrevida!!!


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