Vista aérea del lugar en el que estuvo el edificio 1C del Multifamiliar Tlalpan, que se derrumbó durante el sismo del 19 de septiembre de 2017 en Ciudad de México. Vista aérea del lugar en el que estuvo el edificio 1C del Multifamiliar Tlalpan, que se derrumbó durante el sismo del 19 de septiembre de 2017 en Ciudad de México. (Fotografía: Mario Vázquez / AFP)

Sofia Miselem / AFP
19 septiembre, 2018 , 7:23 am

Con simulacros, misas y protestas, México recuerda los sismos del 19S

La tragedia de 1985 llevó a desarrollar mecanismos de protección civil, como megasimulacros y una alerta sísmica

 

CIUDAD DE MÉXICO, México.- Con ceremonias oficiales, misas, un megasimulacro y protestas, los mexicanos recuerdan este miércoles los devastadores sismos que han golpeado al centro del país el 19 de septiembre: el de 2017, con 369 muertos, y el de 1985, con más de 10 mil.

La jornada en recuerdo de las víctimas comienza, como ocurre desde hace más de tres décadas, en el zócalo de Ciudad de México, con una ceremonia a las 7:19 hora local (12:19 GMT), el momento en que en 1985 un devastador terremoto de 8.1 grados estremeció a la capital, dejando en ruinas amplios sectores.

Un transeúnte pasa frente a un edificio dañado por el sismo del 19 de septiembre de 2017, en la colonia Condesa de Ciudad de México.

Un transeúnte pasa frente a un edificio dañado por el sismo del 19 de septiembre de 2017, en la colonia Condesa de Ciudad de México. (Fotografía: Rodrigo Arangua / AFP)

Cuando apenas amanezca en la capital, militares saldrán del Palacio Nacional para colocar a media asta en señal de luto la monumental bandera mexicana, en un acto al que asistirá el presidente Enrique Peña Nieto.

La tragedia de 1985, en la que multitudes de mexicanos se convirtieron en improvisados rescatistas ante un gobierno superado por la catástrofe, llevó a desarrollar mecanismos de protección civil, como megasimulacros y una alerta sísmica que da al centro del país hasta un minuto de tiempo para ponerse a salvo de un terremoto con epicentro en el Pacífico.

Desde 2015, cuando el atronador y estresante sonido de la alerta empezó a ser replicado por más de 8 mil altavoces en la capital, se realiza un megasimulacro en el que se desalojan edificios públicos y privados.

“Estamos invitando a toda la ciudadanía a levantar nuestro puño en signo de unidad”, dijo días atrás el director de Protección Civil federal, Luis Felipe Puente, al convocar a participar en el megasimulacro que se realizará a las 13:16 hora local (18:16 GMT) luego de guardar un minuto de silencio en memoria de las víctimas de 2017.

El puño en alto se convirtió en símbolo de la tragedia. Era la señal con la que los rescatistas pedían silencio para poder escuchar señales de vida entre los escombros.

 

Terremoto real

 

En 2017 se realizó un ejercicio similar a las 11:00 hora local (16:00 GMT). Dos horas y 14 minutos después, el centro del país fue sacudido por un terremoto real, de 7.1 grados y cuyo epicentro fue en una zona poco habitual, a sólo 120 kilómetros de la capital.

Un letrero donde se lee "¿Fuiste afectado por el sismo?" permanece pegado en la puerta de entrada en un edificio dañado durante el sismo del 19 de septiembre de 2017, en la colonia Condesa de Ciudad de México.

Un letrero donde se lee “¿Fuiste afectado por el sismo?” permanece pegado en la puerta de entrada en un edificio dañado durante el sismo del 19 de septiembre de 2017, en la colonia Condesa de Ciudad de México. (Fotografía: Rodrigo Arangua / AFP)

Esa vez el sistema de alerta, cuya señal debe adelantarse en una auténtica carrera a las ondas telúricas y que funciona idealmente con terremotos del Pacífico, no tuvo tiempo de ganarle. Tras la primera sacudida, retronó “alerta sísmica”.

No hubo tiempo para desalojos ni buscar sitios dónde protegerse, decenas de edificios colapsaron por completo y centenares más quedaron dañados.

La sacudida no fue la única causa de la tragedia, contribuyó también la voracidad de las constructoras y la corrupción de las autoridades, que no vigilaron el estricto reglamento de construcción adoptado después de 1985.

Al menos dos edificios de apartamentos estrenados en 2017 se vinieron abajo, lo mismo que construcciones ya viejas a las que se les añadieron pisos al margen de la ley.

No hay manera de entender qué pasó en Ciudad de México si no es la corrupción, la negligencia y los intereses que se han creado en torno a las inmobiliarias”, denuncia Daniel Lizárraga, de la organización Mexicanos Contra la Corrupción.

 

Misas y protestas

 

Vista aérea del Colegio Rébsamen, que resultó gravemente dañado durante el devastador sismo del 19 de septiembre de 2017, en Ciudad de México. (Fotografía: Mario Vázquez / AFP)

El colegio privado Enrique Rébsamen se convirtió en el epicentro de la tragedia y de la corrupción. Ahí murieron 19 niños y siete adultos.

Una sección del colegio se desplomó como resultado, según peritos, del peso de un departamento que la dueña de la escuela, prófuga de la justicia, construyó sobre aulas de clase con permisos irregulares.

Este miércoles, padres y familiares de las víctimas del Rébsamen realizarán una misa en recuerdo de los pequeños y los siete adultos.

También en el sur, los damnificados de la unidad habitacional Tlalpan, que siguen a la espera de la reconstrucción de sus viviendas —un centenar aún vive en un improvisado campamento— rendirán homenaje a las víctimas.

Los vecinos de este conjunto estrenado en 1957 realizarán una manifestación hacia el zócalo para reclamar que se cumplan los compromisos de apoyo a los damnificados pues temen que la nueva gobernadora de la capital mexicana, Claudia Sheinbaum, que asume el 5 de diciembre, revise cada caso como ha advertido.

 

El antes y el después del 19 de septiembre de 2017

 

Combinaciones fotográficas creadas por la agencia de noticias AFP en septiembre de 2018, que muestran fotografías de personas removiendo escombros en busca de posibles víctimas después del terremoto que sacudió el centro de México el 19 de septiembre de 2017 (arriba), en diversos puntos de Ciudad de México, e imágenes de los mismos lugares, un año después (abajo).

La sensibilidad de los gobiernos, tanto del que se va como el que viene, debe estar a la altura de las circunstancias, respetando los acuerdos”, demanda Héctor Toledo, ingeniero civil de 40 años de edad y uno de los representantes de la unidad habitacional.

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