Luis Echeverría Álvarez (2° i). Luis Echeverría Álvarez (2° i). (Fotografía: wikimedia.org)

Enrique Montero Ponce
5 septiembre, 2018 , 3:31 pm

INFIERNO GRANDE | Aquel 68…

En aquel 2 de octubre del 68 faltaban diez días para los Juegos Olímpicos y el Comité Organizador condicionó a los organizadores a poner fin a la violencia o cambiar de sede.

Un pleito entre Escuelas de Bachilleres, con la intervención de porros acreditados al gobierno desencadenó la batalla entre estudiantes y las policías y el ejército, con un bazucazo destruyó la puerta colonial de la Prepa 1 en San Ildefonso.

Desde Guadalajara, el presidente Díaz Ordaz extendió su mano en señal de amistad, pero advirtió que no permitiría que se violara la Ley.

Mientras las tensiones rompían las reglas de tolerancia y empezó la batalla de las acusaciones y el uso del doble lenguaje. Del comité de huelga surgió la propuesta de que el presidente respondiera en el zócalo, sometido a un juicio político sin precedente.

El rector de la UNAM, Barros Sierra, encabezó la marcha del silencio, protestando por la invasión de Ciudad Universitaria. Díaz Ordaz insistía en las pláticas para devolver la confianza y seguridad, todo inútil.

La advertencia del COI de llevarse la sede condujo al 2 de octubre. Multitud de versiones describen lo que ocurrió en Tlatelolco, que si el ejército abrió el fuego o que de las alturas hubo una señal de ataque.

Los acontecimientos de ese día partieron en dos toda oposición y México fue escenario de la mejor Olimpiada del siglo. Incluso el presidente estuvo presente cuando el Tibio Muñoz ganó la medalla de oro. El público llenó canchas, pistas, gimnasios y el campo abierto de CU fue una tarjeta postal como el salto triple o la protesta de atletas con guantes negros.

La imagen que se conserva fue la asistencia y entusiasmo del público. ¿Dónde quedó el 2 de octubre? La fiesta final fue conmovedora hasta las lágrimas. Esa fue la ciudad que 10 días antes enmudeció por lo de Tlatelolco.

 

Los dobles lenguajes

 

El tiempo no se detiene ni un segundo. Libros con autores reconocidos se vendieron por miles. Díaz Ordaz vivía en silencio, hasta que el presidente López Portillo lo nombró embajador en España. En el aeropuerto fue cuestionado por los reporteros: — Usted es joven y no viviría tranquilo si no hubiera intervenido el gobierno.

Hace semanas, Ciro Gómez Leyva presentó parte de las memorias de Díaz Ordaz, aclara y desmiente acusaciones.

Al cumplir 50 años de una historia que influyó en el México moderno, los gritos en coro reviven ese año. Díaz Ordaz, desde la tumba, deja testimonio de su herencia política. Los dobles lenguajes van y vienen, y los emplean todos. Es fácil, el candidato Luis Echeverría, calificado de traidor, cometió la imprudencia de visitar la Universidad Nicolaita en alarde innecesario. Los gritos evitaron su discurso. A la salida, un grupo le tendió la trampa. Pidió un minuto de silencio por las víctimas del 2 de octubre y don Luis tuvo que apechugar. Al día siguiente, el Excélsior de Julio Scherer, crítico del gobierno, cabeceó: “Echeverría guardó silencio por el 2 de octubre”.

La noticia dio en el blanco. Alfonso Martínez Domínguez, presidente del PRI, recibió la orden de no salir de su oficina, ante la posibilidad de cambiar de candidato. El ejército montó en cólera. Pero Echeverría se salvó y Díaz Ordaz se fue a la tumba mirándose al espejo, diciendo: ¿Por qué cometiste ese error?

Los dobles lenguajes se siguen empleando. Cada quién para su santo.

Excélsior mantuvo críticas y Echeverría montó la sucia maniobra para expulsarlo con la complicidad del traidor Arredondo, el presidente Echeverría se engolosinó persiguiendo enemigos. Hoy es viejo solitario esperando la decisión final de Dios.

 

Están…muy verdes

 

El senador Manuel Velasco solicitó permiso para volver a Chiapas y terminar su gubernatura. ¡De ninguna manera!, fue la señal aparentemente definitiva. Pero Morena no alcanzaba la mayoría necesaria para decidir. Como el mago que saca palomas de su bombín, a Morena le cerró un ojo el Partido Verde, que confirmó que está muy verde y se sumó para que el senador regrese a Chiapas Y concluya su sexenio el 8 de diciembre. El movimiento tenía olor a PRI.

 

Facilidades a empresarios

 

López Obrador se reunió con los pujantes empresarios de Nuevo León. Les dio felicidad, con una declaración anual y se fiscalizaría por sorteo.

También habló con el Bronco, que hizo de lado su soberbia y le pidió ayuda para obras en el estado.

De que la perra es brava, hasta a los de casa muerde. El senador morenista Fernández Noroña pretendió entrar al Palacio para impugnar el informe de Peña Nieto porque debe hacerlo ante el Congreso. Ante la actitud de Muñoz Ledo y Batres, los calificó de lacayos y traidores. O sea que en la izquierda de Morena abundan los extremos.

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