(Fotografía: Especial / Tribuna Noticias)

Leonardo Torixa / Tribuna Noticias
10 agosto, 2018 , 6:30 am

¿Hace daño un producto que llega a su fecha de caducidad?

Los encargados de calcular la fecha de caducidad son los químicos o ingenieros en alimentos que trabajan en el sector

 

PUEBLA, Puebla.- La fecha de caducidad de un alimento, medicamento e incluso cosmético, es el día límite para un consumo óptimo desde el punto de vista sanitario, es decir, la fecha a partir de la cual, según el fabricante, el producto ya no es seguro para la salud del consumidor.

La fecha de caducidad es un término acuñado por la industria farmacéutica, posteriormente fue adoptado por la alimentaria y principalmente está relacionado con el periodo donde las personas podemos consumir cualquier producto sin ningún problema y con la seguridad de que no cambiará su aspecto físico o composición química.

 

En el caso de los alimentos, esta fecha de caducidad es en función a esas características sensoriales, es decir, después de esa fecha de caducidad no quiere decir que el alimento vaya a hacernos daño, pero el fabricante ya no garantiza estas características sensoriales; en ese sentido, el producto puede perder esas características de ‘la esponjosidad’, por llamarlo de alguna manera, del sabor, y el ejemplo de esto lo podemos observar en una conocida marca de pan que tiene expendios ‘del día de ayer’”, explicó Alfredo César Benítez, docente de la Facultad de Biotecnología de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP).

La fecha de caducidad se calcula en función de las condiciones en que está almacenado el producto como temperatura, humedad y luz, pero sobre todo, calculando el tiempo en que las moléculas se descomponen cuando están sometidas a esos ambientes.

 

Es ir muestreando cómo se comporta esa molécula, de forma tal que podemos ver cuándo va disminuyendo su concentración a lo largo del tiempo y bajo esas condiciones, esa cinética nos permite determinar el periodo en donde esa concentración va a ejercer sus efectos; en pocas palabras, se hace una gráfica en función del tiempo en donde la molécula está activa y ese es el periodo que se determina como fecha de caducidad”, detalló el profesor.

Los encargados de calcular ese periodo son los químicos o ingenieros en alimentos que trabajan en el sector, sin embargo, también hay especialistas que laboran en laboratorios privados y prestan sus servicios a los pequeños empresarios que desarrollan un nuevo producto.

Por otro lado, el consumo preferente está relacionado principalmente con alimentos sólidos, como por ejemplo el pan, producto que debe consumirse antes de alguna fecha estipulada para evitar que modifique su color, la textura, el aroma e incluso el sabor, pero no necesariamente puede estar echado a perder, aunque el consumidor podría rechazar el artículo.

 

A diferencia del consumo preferente, la fecha de caducidad responde cuando ya deja de ser seguro microbiológicamente, porque puede existir algún crecimiento de bacterias, hongos, levaduras, que es normal que crezcan en ciertas circunstancias, porque debemos pensar que en nuestro país tenemos un montón de climas y humedades, y las empresas se aseguran que su producto soporte características de Mexicali, Durango o Chiapas, hablando de nuestro país”, afirmó la licenciada en nutrición, Diana Morales.

La Norma Oficial Mexicana que determina esto es la 051, que regula el etiquetado de alimentos y bebidas no alcohólicas, mismas que deben especificar día, mes y año de la fecha de caducidad, sin embargo, existen otros productos que no es necesario que se les ponga porque su duración es muy extensa, entre estos destacan las gomas de mascar, confitería en general, dulces, sal de mesa y vinagre.

Finalmente, es importante hablar de los conservadores, ya que no todos los alimentos tienen esos compuestos químicos que ayudan a la durabilidad del producto, por ejemplo, los productos empacados en latas o tetra pack no utilizan conservadores, ya el 95 por ciento de la descomposición de los alimentos es ocasionada por microorganismo presentes en la ambiente y dichos químicos tienen la función de inhibir bacterias u hongos para preservar la vida de anaquel.

 

Un buen diseño de tratamiento térmico, nos puede dar alimentos prácticamente estériles, ejemplo de ello es la leche ultrapasteurizada, que la etiqueta dice ‘no requiere refrigeración’, porque pasa por un tratamiento térmico en donde en unos segundos pasa a cien grados centígrados o más, y entonces todas las bacterias contenidas se mueren”, recordó el especialista Alfredo César Benítez.

Es importante mencionar que, en sentido estricto, todos los alimentos que consumimos pasan por procesos físicos, biológicos y químicos antes de llevarlos a nuestra boca, el simple hecho de cortar o picar alguna fruta para ponerla en algún recipiente para trasladarla o refrigerarla, tiene que ver con una práctica que ya modifica su composición, de lo contrario tendríamos que comer todas las frutas con cáscara, es decir, si no tuviéramos nuestros productos en conserva o refrigeración simplemente no podríamos alimentarnos.


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