Manuel Bartlett, senador del Partido del Trabajo. Manuel Bartlett, senador del Partido del Trabajo. (Fotografía: Agencia Enfoque / Archivo)

Enrique Montero Ponce
1 agosto, 2018 , 2:39 pm

INFIERNO GRANDE | Bartlett, ¡presente!

Conocí personalmente a Manuel Bartlett el día que me dio la noticia para “destaparlo” como inesperado candidato al Gobierno de Puebla, su tierra de origen —nació en un hospital en la 4 Sur esquina con 2 Oriente—. La exclusiva llevaba un reto: Don Manuel lucharía contra el grupo que demandaba que el candidato del PRI fuera un poblano que viviera en Puebla. La reacción se produjo de inmediato: El delegado acudió al programa para manifestar su inconformidad. La grabación fue contundente. Después de escucharla Bartlett la llevó al presidente del partido, Luis Donaldo Colosio, un amigo aconsejó: — Luis Donaldo te dará la verdad. Regreso contento, mañana cambian delegado y el sustituto organizará la campaña.

Antes de las elecciones, Bartlett fue enterado de que Angelópolis había sido adquirido por un grupo de poblanos, incluyendo gente de la iniciativa privada y políticos. — ¡Es un robo!, exclamó Don Manuel. Empezó su lucha para rescatar Angelópolis. Logró que lo recibiera el presidente de la República, que con sonrisa  de oreja a oreja comentó: — ¡Qué puntadas! Angelópolis fue devuelto a la ciudad, con importante crecimiento. El gobernador llevó el proyecto a Estados Unidos, teniendo como respuesta la crítica de quienes se extrañaban de poner en manos de una compañía extranjera, logrando el Angelópolis que hoy presumimos.

 

“Que me registren”

 

En entrevista reciente, Bartlett libra otra batalla: su nombramiento como director de la Comisión Federal de Electricidad. Su nombramiento afecta intereses que ya pusieron el grito en el cielo. — Perjudico intereses, pero no tengo pasado que ponga en duda mi honestidad, ¡a las pruebas me remito!

Bartlett sentencia: — Convertiré a la CFE en empresa poderosa. Y añade: — Dejará de ser negocio para pocos y se le devolverá su función social.

Es el mismo Bartlett y recuerdo cómo en su época de gobernador una panista se tendió a las puertas del Palacio Municipal, de donde fue trasladada, con buen trato, a la acera de enfrente. O del alcalde que se desmayó con gases cuando encabezó una manifestación contra el comercial que sustituyó a las viejas bardas y restos de fábricas en desuso.

El Bartlett de aquella época fue enjuiciado injustamente por los mismos que años más tarde le dedicaban especial aplauso en eventos políticos. La historia se repite, pero ahora en la Comisión Federal de Electricidad. Y Bartlett volverá a ganarla.

 

¿Eres o te haces, Donald Trump?

 

El presidente de Estados Unidos insiste en construir un muro que impida que grupos mexicanos y centroamericanos pasen al otro lado. ¿Y para qué tanto escándalo? El muro debe ser para la mafia. La que permite que la droga llegue a las puertas de la frontera. ¿Quién la introduce? ¿Quiénes la distribuyen para su venta, lo mismo en casinos de Las Vegas que en las calles de cualquier población? Así maneja la mafia su principal negocio. ¿Con el muro lo evitará? No se lo cree ni el más pequeño de mis bisnietos…

A la droga le siguen los dólares en efectivo y armamento moderno. De modo que las bandas mexicanas tienen a su mejor cliente en el país vecino y hoy el presidente que se hace tonto solo, sin ayuda de nadie.

El día que la mafia deje de imponer condiciones no habrá necesidad de muros.

 

El mejor apoyo a López Obrador

 

Por si algo le faltara a López Obrador, el millonario Carlos Slim, quien lo califica de sobrio y austero le dedicó gentiles palabras. La transferencia de poderes en México es muy tersa, importante que el TLC no sólo incluya comercio, declara el magnate en España. El mejor muro es que haya inversión y oportunidades en el país y en Centroamérica, agrega. Y no ve riesgos para sus negocios.

 

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Y con ésta me despido: tenemos un Perico verde, una Puebla con franja y Lobos con fútbol novedoso. Para completar el cuadro, la medalla de plata que ganó el hijo de Enrique Núñez.

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