Nunca más


17/04/2017 20:32

Es posible, como se afirma, que la corrupción sea un mal endémico, propio de la naturaleza humana.

O como otros dicen, un virus multifacético que sólo puede extinguirse con buenas dosis formativas; educación y valores.

Todo ello es parte de la teoría de quienes han tratado de expurgar sobre las razones por las que la humanidad preserva la tendencia a cometer actos de corrupción, a corromperse de manera natural.

Corrupción hay en todos lados, aunque eso no la justifica.

Ahora mismo la prensa internacional reporta detalles sobre el juicio contra la presidenta de Argentina Cristina Fernández, o del escandaloso trance de la constructora Odebrecht, en el que estarían involucrados los expresidentes brasileños Lula y Dilma Rousseff, cuyas secuelas han llegado al menos a otros cuatros países.

Como mexicanos, aquí cantamos buenas rancheras.

Son tan frecuentes los casos de corrupción a todos los niveles, que pareciera que nos hemos acostumbrado a ella, y eso es lo verdaderamente grave.

Y lo es mucho más que al arroparla como una forma de vida se haya concedido un amplio espacio a la impunidad.

A ello se deben, en buena medida, los reiterados casos de gobernadores implicados en acciones delictivas, entre los que por la suciedad con la que actuó destaca el del exmandatario veracruzano Javier Duarte, detenido este fin de semana en Guatemala.

Misma suerte han tenido recientemente el sonorense Guillermo Padrés y el tamaulipeco Tomás Yarrington, ambos presos, mientras que hay otros bajo el mismo riesgo, como el del chihuahuense César Duarte y el quintanarroense Roberto Borge.

Esta alta incidencia existe, en buena medida, por la discrecionalidad con la que operan los gobiernos estatales en el manejo de los recursos públicos, casi siempre bajo la complicidad y el amparo de sus respectivos congresos locales, aunado a la inexplicable falta de normatividad que durante muchos años hubo, hasta antes de la recién aprobado ley anticorrupción, cuyo fiscal, por cierto, no acaba de ser nombrado por la displicencia del Congreso.

Es cierto que un marco jurídico riguroso y su puntual cumplimiento no serán suficientes para abatir los hechos corruptos, pero si a ello se suma una activa participación social, algo habremos de avanzar.

Lo deseable es que el combate a la impunidad sea frontal y que los casos expuestos sean el referente de lo que no quisiéramos ver jamás.

Resulta más que vergonzoso que México ocupe un nada honroso segundo lugar de 59 entre los países más impunes, sólo detrás de Filipinas, según el Índice Global de Impunidad, elaborado por la Universidad de las Américas Puebla y Consejo Ciudadano de Seguridad y Justicia.

La corrupción es un efecto de la impunidad, no una causa.

No más casos como el de Duarte, que apunta el diario español El País, “ha venido a encarnar la corrupción política del régimen político mexicano por tratarse de su caso más extremo y público”.

AL OÍDO

Son ya dos legisladores poblanos que en acto de rebeldía y apelando al valor de la “congruencia”, se han enfrentado abiertamente a sus respectivos partidos políticos.

Se trata, es cierto, de circunstancias bien diferentes, pero destaca que en el centro de ambas disputas figure, y no es coincidencia, el partido que lidera y comanda el candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador.

Y en esa línea, está el agregado que los dos protagonistas, y eso tampoco es fortuito, tienen en su agenda personal la aspiración de alcanzar la gubernatura de Gobernador Puebla en la contienda electoral del 2018.

Me refiero desde luego al Senador Miguel Barbosa Huerta y al diputado federal Alejandro Armenta Mier, cuyas trayectorias acreditan un trabajo político amplio y vasto.

De Barbosa Huerta es bien sabido que aunque tuvo su origen en las huestes priistas, desde hace al menos 23 años fue un militante de la izquierda aguerrida del Partido de la Revolución Democrática, hasta llegar a la senaduría, donde se convirtió en el coordinador de la fracción.

En su momento el tehuacano se había mostrado a favor del proyecto presidencial del jefe de gobierno capitalino Miguel ángel Mancera, pero intempestivamente cambió de camiseta y se subió al tren de López Obrador.

Como consecuencia fue despojado de la coordinación parlamentaria y luego, junto con otros nuevo Senadores perredistas, se mudó a la fracción del Partido del Trabajo, a la que fortaleció con más recursos y comisiones legislativas.

Se dijo que la adhesión de Barbosa Huerta a López Obrador había sido un acto de traición y una decisión convenenciera, basada en su proyecto personal de lograr la gubernatura local.

Por su parte, Alejandro Armenta tiene una carrera en el PRI de casi 30 años, ha sido diputado local, Alcalde de Acatzingo, dirigente estatal del tricolor y funcionario estatal y federal.

Se le reconoce por ser un político inteligente, que no tiene pelos en la lengua. Tal vez por eso incomodó a su partido, que le reclama haberse sumado al Acuerdo Político por la Unidad, Prosperidad y el Renacimiento de México que impulsa el partido Morena.

El coordinador de la bancada del PRI en San Lázaro, César Camacho Quiroz lo emplazó a retirar su firma del documento que suscribió “y refrendar públicamente su militancia y compromiso con nuestra organización política, para evitar las consecuencias naturales que sus actos podrían traer consigo”.

En respuesta, Armenta ha dicho que se sumó a la iniciativa “para combatir a la corrupción y autoritarismo”, afirmó que existen coincidencias ideológicas entre el PRI y Morena, y rechazó que su adhesión al documento fue para conseguir una candidatura para el 2018 en el partido de izquierda.

Negó también que su participación vaya en contra del Revolucionario Institucional, e incluso dijo que su decisión de sumarse al pacto que Morena realiza con líderes empresariales, políticos y ciudadano forma parte de sus derechos políticos y partidistas, por lo que descartó que pudiera ser expulsado.

Su futuro partidista es incierto, pero de que vale, vale.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


©2016 TRIBUNANOTICIAS DESIGNED BY INDETTA.COM