Jorge Jiménez Alonso

Abogado Notario y Actuario con mención honorifica por la Universidad Autónoma de Puebla, en el año de 1965. Es actualmente por nombramiento a partir de 2012 Secretario General de la Academia Mexicana del Derecho del Trabajo.

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LAS “DOS CARAS” POBLANAS


17/03/2017 22:25

Tú ya tienes otra cara Puebla, pero no necesariamente otro espíritu. Nuestra apatía y conformismo es manifiesto en todos los ámbitos de la vida, dejando hacer y pasar a quienes hábil o circunstancialmente llegan al poder. Existe un divorcio real entre tus ciudadanos y gobierno, que se traduce en diálogos sordos a través de los medios o de las mesas de café. Somos críticos consumados en los restaurantes, pero ausentes manifiestos en la palestra pública. Hablamos de unión, pero no la practicamos ni siquiera en nuestra propia familia, dejando pasar a quienes nos gobiernan con el pretexto de que al final siempre harán lo que ellos digan, con tal de que no se metan en nuestras zonas de confort. Hoy surgen grandes construcciones, fraccionamientos, edificios y plazas comerciales por doquier, pero muchas vacías cuando se terminan, sin habitar y sin cubrir necesidades; “elefantes blancos” y manifiestos monumentos al lavado de dinero.

Yo agregaría, para continuar con la leyenda o el mal fario que nos cuelgan a los poblanos, que ahora tienes evidentemente “dos caras”: la tradicional citadina y la de Angelópolis. Tal parece que lo tradicional termina en el circuito Juan Pablo II, y a partir de ahí ha surgido otra Puebla, diferente, ajena, sin tradición, modernista -o posmodernista-, con conceptos urbanísticos tan diferentes y tan alejados de nuestra realidad “poblana” que parecen otra ciudad con otros habitantes totalmente ajenos a nuestras tradiciones e historia. ¿Quién manda ahí?, ¿quién gobierna? Además de pertenecer a otros municipios, el dinero es evidente, tanto “arriba” como “abajo”, y son los fraccionadores o los comités vecinales o asociaciones de condóminos los que rigen en esos lugares e imponen su ley.

Y a propósito, ¿qué piensas de tu “Ciudad Modelo”? Sí, allá donde se asienta “Audi”. En donde se ha erigido por decreto una administración descentralizada de los municipios que conforman la zona con el pretexto de dotarla de mejores servicios, con un concepto “americano” de empresas, sociedad anónima o holding, en donde un administrador o gerente regirá sus destinos, vulnerando impunemente la autonomía municipal, aunque para el maestro en Derecho y funcionario del actual Gobierno, Javier Lozano Alarcón, sea “un novedoso e interesante instrumento de administración de recursos”, según nos lo dijo en su conferencia sobre los 100 años de la Constitución Mexicana, en la Escuela Libre de Derecho de Puebla. Por otra parte, en esa zona y las colindantes, es francamente alarmante las proporciones impensadas que está tomando la delincuencia con el tráfico de gasolina “ordeñada” de los ductos de Pemex que pasan en la región, por lo que pasó en el operativo realizado la semana pasada por la Fiscalía General, se trata ya de un cártel, o varios, en donde la delincuencia organizada ha encontrado en el Estado un riquísimo filón de oro, que tiene secuestrada a la llamada “zona roja”, en donde hasta autoridades como el Presidente Municipal de Atzizintla están involucrados; y es lógico pensar que también gente de Pemex.

Todos estos comentarios se iniciaron con las dos caras de Puebla, en donde la modernidad urbana ha irrumpido vigorosamente ante un considerable atraso que veníamos arrastrando y que nos había colocado muy por atrás de lo que era nuestra “angelical” ciudad. Ahora, nuevamente se habla de Puebla con valor y señorío, dejando de ser, turísticamente hablando, una ciudad de paso, para ser ya propiamente un destino, el primero en cuanto a ciudades coloniales se refiere a nivel nacional.

Pero esta nueva cara no es gratuita y nos obliga a todos a repensar a Puebla, en todas sus estructuras. Esta gran ciudad, este gran Estado requiere también una cirugía mayor en su Constitución, en sus leyes orgánicas de gobierno de los tres poderes, en su Código Civil y en general en su sistema legislativo. Ya no se debe gobernar con los instrumentos del pasado. Ahora que todo está cambiando, nosotros también lo debemos hacer dentro de un nuevo concepto de corresponsabilidad compartida, en donde los organismos ciudadanos estén incorporados a la obra de gobierno y todo se dé con proyección al futuro y no tan solo por las necesidades actuales. Habrá que meterle mano a un centro histórico monumental, que desde hace veinte años no cuenta con mantenimiento integral alguno. Y más que nada, pensar en su gente, en sus comerciantes, en sus habitantes. El centro histórico es la más grande y la más señorial plaza del Estado, pero es la más abandonada y descuidada en cuanto a seguridad e higiene. Los robos a transeúntes son comunes; el adoquinado se está destruyendo; el comercio establecido se queja del ambulantaje galopante y de la falta de estacionamientos; los policías de tránsito no han dejado de ser una lacra que, lejos de realizar efectivamente su trabajo, reordenando el tránsito y coadyuvando a su fluidez, solo se dedican a “morder” a quien se estaciona en doble fila o a los turistas, y solo por verdadera excepción regulan el tráfico, que es verdaderamente caótico, ya no tan solo en las llamadas horas pico, sino en todo el día.

Gracias Puebla. Y recuerda: “LO QUE CUESTA DINERO VALE POCO”

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